jueves, 17 de junio de 2010

La Importancia de la Educación Financiera

La Educación Financiera es un término que ha venido tomando mayor relevancia en los últimos años, como consecuencia de la necesidad de saber cómo mejorar la situación financiera actual y futura de las personas y la familia.

Ello tiene como la finalidad, hacer frente con los recursos con que se cuentan -que generalmente son escasos por definición básica- a los movimientos de las economías que afectan la capacidad de ahorro, el poder adquisitivo y la calidad de vida entre otros aspectos.
Adicionalmente, la evolución que han presentado los mercados financieros desde el punto de vista tecnológico, lo cual permite acceder a distintas oportunidades de inversión que anteriormente eran impensables para muchos y, el nivel de sofisticación en cuanto a tipos de productos financieros que ofrecen mejores retornos, hace necesario que cada día se hable más sobre la Educación Financiera.

De acuerdo a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la Educación Financiera es “el proceso mediante el cual los individuos adquieren una mejor comprensión de los conceptos y productos financieros y desarrollan las habilidades necesarias para tomar decisiones informadas, evaluar riesgos y oportunidades financieras, y mejorar su bienestar financiero”.

Partiendo de esta definición, podemos determinar que la Educación Financiera juega un papel importante en el desarrollo de la sociedad, ya que al ser bien impartida y conocida por todos, permitirá que cada persona, actuando como ahorristas y/o inversionistas, puedan identificar las oportunidades que se presenten en el mercado para obtener excelentes beneficios financieros futuros.

Sin embargo, es un concepto que todavía no se encuentra bien digerido en todos los niveles de la población, por lo que recientemente, se puede observar como algunos países están haciendo esfuerzos considerables, al incorporar el proceso de formación en Educación Financiera en distintos ámbitos de la sociedad e incluso desde temprana edad, con la finalidad de que este concepto sea asimilado con mayor eficiencia y cada día se tenga más acceso a información especializada que permita desarrollar las economías.

Algo importante que se debe considerar al momento de hablar sobre Educación Financiera, es que no se trata de ofrecer algunas alternativas de inversión que permitan generar ingresos adicionales en un corto plazo, sino más bien, es brindar un sinfín de conocimientos y su mejor aplicabilidad en el contexto de la economía actual, buscando aterrizar aquellos conceptos académicos de fundamentos de finanzas, riesgo, economía, contabilidad, capital de trabajo, flujo de caja entre otros, que en su conjunto provean de herramientas para obtener un mejor entendimiento del manejo de las finanzas desde un punto de vista personal, familiar, de emprendimiento y de pequeña y medianas empresas.

Uno de los grandes retos que se tiene al momento de impartir Educación Financiera en la sociedad, es el de acotar aquella brecha existente entre el tema de las finanzas y la percepción que hay sobre el nivel de entendimiento de la misma en las personas, ya que en algunos, el tema resulta ser algo abstracto y complicado y, en otros casos, aburrido y con pocas probabilidades de éxito, por lo que suele dejarse en manos de especialistas, el manejo de los recursos económicos, determinando así las mejores opciones de inversión de los mismos. Estas alternativas pueden ir, desde la colocación de recursos en instrumentos tradicionales de la banca, hasta algunas más sofisticadas como lo son la inversión en acciones y la compra-venta de monedas, las cuales generalmente ofrecen altos rendimientos y no son aptas para todo tipo de personas.

En vista de la gran necesidad que hay actualmente por obtener mejores retornos de inversión, la Educación Financiera debe partir de elementos básicos como lo es la planificación financiera, el manejo de las deudas, el proceso de ahorro como mecanismo de transición a la inversión, la planificación del retiro entre otros aspectos, para que en su conjunto se obtengan mejores resultados. Cuando la misma es impartida por instituciones financieras, se debe separar lo que es la conceptualización de las finanzas, de posibles recomendaciones de inversión y, cuando la misma se imparte a través de recintos académicos o de empresas especializadas, se debe proporcionar la mayor cantidad de conocimientos basados en experiencias reales, para que cada persona pueda contar con recursos mínimos necesarios para la toma de decisiones de acuerdo a su perfil de riesgo.

Otro factor importante de la Educación Financiera, es que permite a las personas evitar posibles fraudes en las inversiones, ya que con el conocimiento mínimo necesario se puede realizar un breve análisis sobre la exposición de riesgo que se puede correr ante una determinada inversión.

Si se hace un breve repaso de los recientes eventos de fraude financiero, se puede conseguir un denominador común en cada uno de ellos, la alta rentabilidad que se obtenía. Este resultado esperado se podía obtener gracias a los atractivos retornos al momento de colocar el dinero (altas tasas pasivas), o por la vía de créditos baratos y fáciles (bajas tasas activas), en ambos casos se podía plantear una pregunta, ¿En donde están invirtiendo mi dinero que me pueden pagar una tasa tan alta? y ¿De dónde obtienen recursos tan baratos para prestarlos a una tasa tan baja?

Ambas preguntas son de fácil planteamiento y respuesta, si se tiene un conocimiento básico del manejo de las finanzas y del negocio, de lo contrario, la interrogante nunca se plantea ya que el objetivo primordial es obtener un mayor rendimiento en la inversión y se deja de lado el nivel de riesgo inherente a la operación. Recordemos un principio básico en finanzas “A mayor rendimiento ofrecido, mayor riesgo esperado”.

Como todo proceso de educación, los resultados se obtienen en un mediano y largo plazo, a veces en el corto plazo son imperceptibles los cambios y cuando nos damos cuenta, son muy pequeños y generalmente menospreciados, sin embargo, en el mundo de las finanzas los pequeños avances son los que marcan la diferencia a lo largo del camino, por lo que es recomendable ver este proceso como cuando se entrena para un maratón, hay que ser disciplinado y perseverante para llegar a la meta y, esa meta generalmente es personal.

Una breve frase de reflexión: Los únicos responsables de asegurar nuestro futuro financiero, somos nosotros mismos...



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Tomado de http://www.bancaynegocios.com/noticia_det.asp?id=16235

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